“10-O Día Mundial de la Salud Mental” | Opinión | Por Francisco Javier Cebrián Córdoba

Francisco Javier Cebrián Córdoba @fcojcebrian, Técnico Superior en Integración Social. 

“En España al menos un 15% de la población padecerá un trastorno mental a lo largo de su vida y un 3% de los adultos tiene un trastorno mental grave que dificulta intensamente su vida en aspectos básicos como las relaciones sociales, el empleo, o la vivienda autónoma”.

La celebración del Día Mundial de la Salud Mental el 10 de octubre es una iniciativa de la Federación Mundial de la Salud Mental (WFMH, en sus siglas en inglés) que se celebra en más de 100 países. El lema de este año es “Trabajar sin máscaras. Emplear sin barreras”. En España, como en otros muchos países este día supone una de las principales citas en las que todo el ámbito de la salud mental, y en especial el conjunto del movimiento asociativo, muestra a la sociedad la labor que realizan, visibiliza la situación de las personas con problemas de salud mental y sus familias y se reivindican públicamente los derechos de este colectivo.

Este colectivo es uno de los más castigados por el desempleo, donde estos últimos años ha llegado a superar un ratio de 7 de cada 10 personas con discapacidad sin empleo. Y según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicados a finales del 2016 sobre el empleo de las personas con discapacidad, la tasa de paro para este colectivo fue del 31% durante el año 2015, frente al 21,9% de paro de la población sin discapacidad. Más concretamente, si se toman los resultados del grupo de personas con trastorno mental, la tasa de actividad es del 30,4%, posicionándose como la segunda discapacidad con menor tasa de empleo, por detrás de las personas con discapacidad intelectual (cuya tasa de actividad es del 28,1%).

Todo ello, no es basado solo por la crisis nacional que hemos y seguimos teniendo, sino también por una sociedad que aún reconoce el estigma que acuña a la persona con discapacidad como trabajador o trabajadora sin amplios conocimientos, sin disponibilidad absoluta y en riesgo de abandono continuo por bajas laborales;  todo esto sin base de conocimiento que las personas con discapacidad son el colectivo que menos bajas laborales tienen a lo largo de su vida laboral, y por supuesto que una persona con discapacidad es tan válida como otra “que no tiene reconocida una discapacidad”.

Pero bien es cierto que si pusiéramos un examen sobre conocimiento de la discapacidad mental en nuestra sociedad, una minoría aprobaría con un suficiente raspado, otra obtendría un insuficiente alto y una gran mayoría suspendería con nota tan baja que podrían ser calificados analfabetos. Y es que solo se visiona una pequeña parte de la realidad, y esto hace un profundo silencio también entre las propias personas  que padecen alguna enfermedad. Y ante el miedo del estigma y el rechazo, callan y sufren en silencio lo que si verdadera personalidad quisiera decir y explicar. Y aun así lo dan todo en cada momento, volcándose en su trabajo diario.

Todo ello conlleva a que la persona con discapacidad aún sufra más, pues la incomprensión de la enfermedad hace ser una losa a la propia persona, que ver como su derecho de bienestar no llega a su vida. No poder quitarse esa mascara y poder hablar abiertamente de su enfermedad y como ella, es parte misma de la propia personalidad, supone que sea más angustioso y deja que la conformidad de no poder alcanzar más metas anide en ella.

Pero tan vez este día sea una ocasión de reflexionar todos y todas, de sabernos que no somos inmunes en ninguna etapa de esta vida de alguna enfermedad mental – quién no conoce o tiene algún familiar que la padezca –, pues es cierto que en España al menos un 15% de la población padecerá un trastorno mental a lo largo de su vida y un 3% de los adultos tiene un trastorno mental grave que dificulta intensamente su vida en aspectos básicos como las relaciones sociales, el empleo, o la vivienda autónoma. Que en el mundo ya se contabilizan (es solo lo visible, sin contabilizar las personas que aún permanecen en el anonimato) a más de 350 millones de personas de todas las edades en el mundo. Y en pocos años una de esta dolencia – La depresión – será la mayor enfermedad mundial.

Así como cada año, me habré dejado muchas cosas por escribir y  solo me queda decir: que no solo nos acordemos de las personas enfermas este día, pues son 365 días sufriendo la enfermedad y muchas veces el estigma de la misma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *