Actualmente Castilla La-Mancha cuenta con un total de 31 mujeres Agentes Medioambientales

Por Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla-La Mancha.

Hoy especialmente, Día Internacional de la Mujer en el que se reivindica la igualdad de derechos, queremos rendir homenaje a esas mujeres pioneras, que lucharon por romper con los tópicos y consiguieron salvar los obstáculos necesarios para conseguir que cada vez sean más las mujeres que integran el Cuerpo de Agentes Medioambientales.

A pesar de ser un cuerpo con más de 140 años de historia, siempre ha estado integrado principalmente por hombres. Hasta diciembre de 1983 no apareció la primera mujer. Fue cuando se publicó la lista de aprobados, para ingresar como Agente Forestal en el Cuerpo de Guardería Forestal del Estado, en la que esta compañera logró ser la primera de su promoción.

Han pasado 34 años desde entonces y, aunque se han dado grandes pasos por la igualdad de género en el acceso y desempeño de este trabajo y en el medio rural, aún queda mucho por mejorar.

Actualmente en Castilla La-Mancha son 31 el total de mujeres Agentes Medioambientales, aproximadamente un 6% del total de efectivos.

Aunque el acceso al cuerpo se rige por los valores de igualdad, mérito y capacidad, sin más distinción, estas cifras dejan en evidencia que es necesario realizar cambios.

Desenvolviéndonos en un terreno predominantemente masculino, no son pocas las veces que nos encontramos con comentarios o actitudes machistas.

Como ejemplos podemos poner el que un usuario se despida de una agente con unhasta luego guapa, mientras que a su compañero el mismo usuario le diga que tenga un buen servicio agente. O que el día que ingresas en el cuerpo y vas a recoger el uniforme te hagan la “broma” en un despacho de preguntarte ¿como te queda la minifalda del uniforme?

Aunque hace 4 años que cambiamos de uniforme habitual y ya disponemos de tallaje femenino, el Equipo de Protección Individual (EPI) de incendios sigue sin adaptarse a las necesidades de todas las compañeras, dándose casos de tener que llevar un pantalón grande o unas botas de peor calidad que las del resto de compañeros al no disponer de tallas.

También nos encontramos con que las compañeras embarazadas se ven relegadas en las oficinas, sin tarea asignada y exentas de llevar uniforme, siendo automáticamente no aptas para trabajar en la campaña de incendios forestales. Al no dotarlas de prendas adaptadas que las identifiquen correctamente y no disponer de una segunda actividad o de una adaptación real del puesto según necesidades, las anulan casi por completo en el desempeño de nuestras funciones.

No encontramos dentro de nuestro colectivo en CLM ningún puesto de coordinación ocupado por mujeres, ni tampoco hay representación de las mismas en todas las comarcas de trabajo.

Para seguir disminuyendo esta brecha entre el número de efectivos masculinos y femeninos y acabar así con los ejemplos antes descritos, se debería realizar un esfuerzo para incrementar la plantilla del cuerpo. Con una oferta de empleo público que permita que lleguemos a los 700 agentes que tendríamos que ser en Castilla La-Mancha  (actualmente unos 490 efectivos), conseguiríamos que más mujeres tengan la oportunidad de ingresar en igualdad de condiciones.

Además, el Gobierno de nuestra región  debería realizar una labor divulgativa sobre nuestro colectivo y las funciones que desempeñamos en páginas oficiales, medios de comunicación, ferias, colegios, institutos y ciclos formativos, consiguiendo así darnos a conocer en la sociedad actual. Es fundamental realizar una educación ambiental desde la coeducación para que, además de fomentar valores que respeten y protejan la naturaleza, se eduque en la igualdad de las personas sin distinción de sexos, dando visibilidad en estas actividades a los binomios mixtos de agentes.

A pesar de lo expuesto anteriormente, no hay que olvidar que este colectivo está compuesto por grandes profesionales, compañeros y compañeras, que valoran a las personas por sus aptitudes y no por su género.

Este es un trabajo vocacional, en el que no importa si eres hombre o mujer. Sólo importa la labor que realizamos como servicio público en la protección del medio ambiente.

Realizar cada día el servicio con la ilusión de saber que estamos defendiendo algo importante y vital, mediante la persecución de las agresiones que se cometen contra la naturaleza y aportando nuestro esfuerzo en la defensa del artículo 45 de la Constitución, garantizando que generaciones futuras puedan disfrutar de un medioambiente adecuado y que la sociedad aprenda a respetarlo, hace que toda nuestra dedicación merezca la pena.

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