Contra las violencias machistas | Artículo de opinión | Por Mª Carmen Juste

Mª Carmen Juste, secretaria general de CCOO-Albacete.

El 19 de noviembre de 1933 fue la primera vez que votaron las mujeres españolas, en la II República. Este fue el primer paso hacia la igualdad. Se ha avanzado mucho desde entonces, pero no lo suficiente. Después de 83 años queda mucho que recorrer. Seguimos luchando por la plena igualdad entre hombres y mujeres; y, lo que es peor, luchamos contra una lacra social cada día más insoportable e irresistible, como es la violencia machista.

Son ya 50 mujeres y 8 niños/as asesinados en España en lo que va de año a manos de sus parejas y de sus progenitores; y son muchos los miles de denuncias; y muchos más los casos en los que se produce violencia machista, pero que no llegan a denunciarse.

No podemos seguir consintiendo que la violencia machista siga destrozando e incluso acabando con vidas humanas. Estamos ante un grave e intolerable atentado contra los derechos humanos.

Para erradicar estas violencias hay que trabajar de forma más activa las políticas de igualdad, empoderando a la mujer en la política, en la empresa, en el sindicato y en general en la sociedad.

El Pacto de Estado contra la Violencia de Género que se aprobó en septiembre en el Congreso de los Diputados ha resultado un insuficiente avance en la lucha contra la lacra que supone la violencia hacia la mujer.

Sin embargo, no se ha avanzado en la denominación, pues sólo habla de violencia de género, considerando como tal la que se produce en la pareja o expareja, cuando son muchas las violencias que sufren las mujeres hoy en día.

Además, el texto recoge recomendaciones generales y no medidas concretas, periodicidad aplicativa y recursos humanos, económicos y materiales acordes a la dimensión del problema.

El Pacto prescinde también de las aportaciones del movimiento sindical sobre garantías de los derechos laborales, protección social y mejoras en la creación de empleo para mujeres víctimas de violencia de género y sus familias.

Pero este grave problema social únicamente puede erradicarse de raíz, previniendo y sensibilizando a toda la sociedad, atajando así la causa del mismo.

No debemos olvidar que la violencia machista es el resultado extremo y más dramático de la discriminación y de las desigualdades estructurales entre mujeres y hombres, agravadas en los últimos años por las consecuencias de la crisis, que han traído consigo reformas y recortes efectuados por el gobierno del PP, y que afectan especialmente a las mujeres.

La brecha social tan elevada y el mayor desempleo entre las mujeres, trae consigo una mayor dependencia económica de la mujer en la pareja, lo que lleva aparejado en muchos casos que las víctimas vivan en el miedo y en el terror, sin denunciar a su agresor, al no tener autonomía personal.

Hay que desarrollar medidas que incluyan la concienciación de las personas desde la educación, la familia y los medios de comunicación.

Hay que seguir negociando los planes de igualdad en las empresas, con medidas efectivas, trabajar y mejorar las medidas de conciliación para hombres y mujeres, incorporando en la negociación colectiva más garantías de protección laboral para esas víctimas, negociando protocolos de actuación, mejorando la difusión de las medidas y de los servicios que se prestan.

Además, deberemos trabajar para conseguir la corresponsabilidad, como uno de los más importantes vehículos para lograr de verdad la plena igualdad entre hombres y mujeres. Para conquistar los derechos que nos corresponden y para alcanzar una sociedad 50-50 libre de agresiones de cualquier tipo.

No podemos olvidar que la igualdad empieza desde la corresponsabilidad en el marco del hogar, de la familia, con los mayores, con los menores…

Es la única vía para que mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades de acceder al mundo laboral, a puestos de responsabilidad, a la política o al sindicato.

Fomentando la igualdad desde la infancia podemos lograr un futuro mejor para todas las personas. Una sociedad más justa, más igualitaria para todos/as y libre de agresiones.

Inexplicablemente dicen las encuestas que entre los jóvenes hay alto porcentaje de aceptación de violencia en la pareja. Ese alto porcentaje lo ve como algo normal. Pero tanto estos comportamientos como otras expresiones de violencia, deben tener como respuesta social la tolerancia cero.

Mientras que eso ocurra. Mientras siga existiendo violencia hacia las mujeres, seguiremos condenando y denunciando cada uno de los asesinatos machistas que se produzcan. Y exigiendo con contundencia:

– Medidas que pongan freno a las violencias machistas.

– Un mayor compromiso económico, en el Pacto de Estado firmado, y un mayor seguimiento por las organizaciones sindicales.

– Y medidas que no dejen impunes a los agresores de estos asesinatos machistas 

“Violencia machista 0” debe ser el objetivo de todos/as.

Por eso, la manifestación que tendrá lugar el día 26 de noviembre en Albacete será un buen momento para que toda la sociedad albaceteña mostremos rechazo, nuestra repulsa a todas las formas de violencia machista.

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