Desaparecidos, exhumaciones y el Señor Caballero* | Opinión | Por Emilio Sales Almazán

Por Emilio Sales Almazán, Foro de la Memoria Histórica.

(* presidente de la Diputación de Ciudad Real.)

Intuimos que D. José Manuel Caballero, tuvo un sueño revelador y al despertar se sintió como el nuevo adalid de la causa y se imaginó como “el gran exhumador”. Así declaró que “nos hemos fijado un objetivo: que en 2019 no haya fosas comunes en la provincia sin darlas un digno reconocimiento”. Suponemos que su pretensión no sea la de exhumar todas las fosas, liberar a la provincia de ellas como si fueran locales “libres de humo”.

Pero como el tema es lo suficientemente serio, vamos a dejar de un lado la ironía y pasamos a dos aspectos que nos parecen fundamentales tratar: DESAPARECIDOS y EXHUMACIONES.

Sobre el primer tema, desaparecidos, habría que hacer un poco de pedagogía y explicar al Sr. Caballero, y a otros que se expresan como él, que no todos los asesinados por el franquismo son desparecidos. En muchos casos las personas que se hallan enterrados en fosas tienen nombre y apellidos, fueron asesinadas extrajudicialmente (sobre todo aquellas del denominado primer terror, y que en algunos casos fueron identificadas por familiares o conocidos y se sabe a través de ellos donde se enterraron) y otras que tienen nombre y apellidos, tuvieron algún tipo de juicio ya que fueron condenadas por tribunales ilegales, y están inscritos en los respectivos registros civiles y de los cementerios. Por lo tanto hay que hablar con propiedad y no llamar a todos los represaliados por el franquismo “desaparecidos”.

En la cuestión de las fosas hay que hacer distinción entre las situación de estas. Las ubicadas dentro de los cementerios, unas tienen en su seno personas identificadas, son fosas que solo tienen represaliados por el franquismo (nos viene a la memoria las de Alcázar de San Juan o la de Quintanar de la Orden) y otras se podrían calificar como “patios de caridad” donde se inhumó a ejecutados por el régimen golpista y otras individuos sin recursos, transeúntes, indigentes y/o niños no bautizados (casos como la de Talavera de la Reina o del Patio 42 en Toledo, con el triste recuerdo de la actuación del entonces Alcalde de la ciudad, Sr. Molina, aquel que recibía en plan amiguete al líder de la ultraderecha D. Blas Piñar). En este cementerio de la capital regional hay varios patios con enterramientos de menor número de personas que también están identificadas.

El criterio para las fosas situadas dentro de los cementerios es, por un lado, dignificarlas y hacer un mantenimiento del lugar y, por otro, conservar el sitio como LUGAR DE MEMORIA, erigiendo algún tipo de monumento donde, si es posible, se vayan grabando los nombres de los allí sepultados. La pretensión de exhumar estos lugares se debe muchas veces, y de hecho ya ha habido intentos (el anteriormente aludido Patio 42), al deseo de destruir la memoria con el pretexto de construir nichos o ampliar la necrópolis. Por otro lado se plantea la gran incógnita de qué hacer con los restos de personas que no puedan ser identificadas, la gran mayoría eran personas jóvenes que no dejaron descendencia; si sus restos acabasen en un osario supondría asesinarlos por segunda vez.

Otro caso es el de las fosas o enterramientos clandestinos en campos, cunetas, etc.  Sería necesario que en caso de que se procediera a la exhumación de las personas allí sepultadas el lugar no pasara al olvido y se señalara con algún tipo de monolito donde se informara de lo allí sucedido. En definitiva convertir el sitio en LUGAR DE MEMORIA.

Señoras y Señores responsables de la Diputación y de otras Administraciones competentes; los crímenes de lesa humanidad, no prescriben y en el caso de las fosas clandestinas estamos ante desapariciones forzadas. La Justicia debería intervenir en todos y cada uno de los casos donde aparecen restos con indicios de que allí se pudo cometer un crimen. Hasta ahora muchos juzgados se han negado a asistir a la demanda de su presencia en el lugar de los hechos, otros han dado carpetazo al asunto sin ni siquiera investigar las pruebas que allí había y en otros casos su intervención no ha sido para investigar y hacer justicia, su participación ha sido para autorizar un traslado de restos. Los represaliados siguen siendo culpables ante los ojos del estado.

El que Ustedes hablen de que España es el segundo país del mundo, detrás de Camboya, con mayor número de desapariciones forzadas. El que Ustedes aludan a resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, que ha instado a nuestro país en innumerables ocasiones a resolver la situación de los represaliados por la dictadura y a anular la Ley de Amnistía porque se la considera una ley de punto final. El que Ustedes digan todo esto es un insulto a la inteligencia y un aprovechamiento de la política de amnesia colectiva que han ejercido durante años. En definitiva, se puede exhumar y a la vez enterrar la MEMORIA. Ustedes han contribuido a que las políticas de memoria se privaticen, porque no es solo una cuestión de familiares, que también, es una política y responsabilidad del estado, es cumplir con las premisas de VERDAD, JUSTICIA, REPARACIÓN y GARANTIAS DE NO REPETICIÓN.

Recordamos que una vez su correligionario, Sr. Barreda, por entonces Presidente del gobierno de Castilla-La Mancha, espetó que estas cosas eran del pasado. Pues bien, hemos edificado una sociedad sobre las mentiras y la amnesia del pasado, así nos va.

Sr. Caballero, aplíquese lo que Usted mismo dice: “un pueblo que olvida su historia es un pueblo condenado a revivir sus errores”. Aquí con el agravante de no solo se ha intentado el olvido, sino que también se ha manipulado la historia. Recordemos que a día de hoy las sentencias tienen vigencia y que, gracias a la oposición de la derecha (¿lógico?) y a que la llamada Ley de la Memoria no anulaba los juicios, los condenados, los represaliados, siguen siendo unos delincuentes.

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