“España, la tierra de nadie” | Artículo de Opinión | Por Diego García Maroto

Por Diego García Maroto, miembro del Área de Juventud de IU Castilla-La Mancha.

Trabajar. Sin importar de qué y mucho menos en qué condiciones. Está ocurriendo y lo está haciendo en España. En tu ciudad. En tu barrio. ¿Creíble o no? Simplemente mirad a vuestro alrededor y juzgad vosotros mismos.

La tasa de desempleo era, a finales del pasado mes de diciembre, del 16’4%. Hace apenas algunos años, superaba el 20%. Con estos datos en mente, lo lógico es que muchas y muchos dejen de lado el sueño de dedicarse a aquello que han estudiado. La prioridad deja de ser la de vivir de lo que siempre nos ha gustado para convertirse en ganar algo de dinero. Aunque sea una miseria.

La situación laboral en el país afecta a todas las personas que lo integran. Pero afecta a unas más que a otras. Es evidente que la igualdad de oportunidades es algo así como la igualdad ante la ley en nuestro país. Las dos están reguladas. A las dos parece defenderlas todo el mundo. Pero las dos son violadas una manera constante y desvergonzada en España.

Existen dos grupos de población que se ven especialmente afectados por todo lo que viene ocurriendo en el país desde hace años. El primero de ellos no es otro que el de las mujeres. Las menores de 25 años presentan una tasa de paro que según Expansión es del 36’4%, mientras que la tasa de aquellas que superan dicha edad es de prácticamente un 17%. Desde las instituciones públicas y el Gobierno se hace continuamente hincapié en reducir dicha tasa. Pero, ¿cuáles son las medidas que se han tomado para erradicar la desigualdad laboral? ¿De verdad se ha incentivado a las empresas para que las contraten? Si es así, ¿por qué se mantiene por encima la desigualdad con los varones?

Pero la situación femenina es todavía más preocupante si continuamos investigando y recabando datos. El diario Público hizo hincapié el pasado mes de octubre en que, el mes anterior, las mujeres fueron las tristes protagonistas del incremento del paro. En concreto, más del 70% de las personas que perdieron su trabajo en septiembre fueron mujeres. El País, por su parte, informaba de que el 96% de los desempleados que dejó noviembre eran mujeres. ¿Igualdad en el trabajo?

Eso por no hablar de la brecha salarial que ellas deben soportar. El diario El Mundo desveló en una noticia el pasado mes de febrero que aseguraba que las mujeres cobran en España un 30% menos que los hombres por el mismo trabajo, por no hablar de que la precariedad es algo más habitual entre ellas que entre ellos. De nuevo, la pregunta acude a nuestra mente. ¿Igualdad en el trabajo?

Los datos de los que estamos hablando no son inventados. Provienen de los principales medios de comunicación del país. Por tanto, y mientras la evidencia es cada día mayor, la sociedad española se pregunta dónde demonios se encuentra la efectividad de las políticas de igualdad que ha llevado a cabo el Partido Popular, más preocupado por protegerse ante las acusaciones de corrupción que de realizar la labor de gobierno con eficacia.

La situación de los jóvenes, menos halagüeña

Los jóvenes son los otros grandes perjudicados de lo que viene sucediendo en España. La tasa de desempleo para este grupo de población es de un 37,1%. ¡Un 37’1%! ¡Prácticamente dos de cada cinco españoles por debajo de esa edad y que buscan trabajo no lo tienen! En una edad en la que ahorrar comienza a ser imprescindible para comenzar a forjarse una vida independiente, muchos se ven condenados a no tener ni un euro en el bolsillo. Marca España, oiga.

Y, en lo que a los jóvenes se refiere, lo peor es lo que está por venir. Contrataciones laborales en prácticas por un buen puñado de horas y por menos de la mitad del salario mínimo, escasos incentivos para que las empresas les ofrezcan un contrato de verdad y, para más inri, un ninguneo constante por parte de buena parte de la sociedad.

Esta es la España que nos dejan los dirigentes contemporáneos. La España en la que la derecha y el PSOE se disparan mutuamente desde sus trincheras intentando asesinarse y haciendo perecer, en realidad, las esperanzas de tantas mujeres y tantos y tantas jóvenes, que son quienes copan la tierra de nadie. Sin protección. Sin auxilio. Sin derechos. Sin futuro. Es España. La tierra de nadie.

 

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