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Legumbres a la cazuela


Os pedimos que avivéis vuestra imaginación y pongáis los pucheros en marcha porque durante este mes de abril desde la vinoteca-delicatessen sensaciónGourmet hemos organizado nuestro PRIMER CONCURSO DE RECETAS esta vez con legumbres.

El plazo de recepción de recetas permanecerá abierto hasta el 1 de mayo, podéis consultar las bases a través de nuestro blog (http://sensaciongourmet.blogspot.com.es/). Vamos a darle un buen repaso a las cualidades y virtudes de este alimento tan tradicional.

Las legumbres son granos secos, separados de las vainas donde se producen, que poseen una cubierta exterior rica en fibra y que, en algunas variedades, se separan durante la cocción. En el interior se encuentra la semilla que contiene el almidón y las proteínas.

Los garbanzos, las alubias, las lentejas son las legumbres más consumidas en España. Son platos de la cocina tradicional española, llenos de proteínas, hidratos de carbono, fibras… y muy pocas grasas. Además desde el punto de vista gastronómico son muy versátiles, con una amplia variedad y riquísimas…

¿De qué tipos podemos encontrar?

LENTEJAS

Lenteja pardina, llamada también francesa, es de tamaño muy pequeño y color marrón o pardo. Se da en Castilla y León, especialmente en la zona palentina de Tierra de Campos, y es la segunda que más se vende de España.

Lenteja rubia castellana, es la más vendida y se cultiva en Castilla-La Mancha, Granada y Salamanca.

GARBANZOS

Garbanzo castellano, de tamaño medio o grande,  esférico y de color amarillento, la superficie es lisa y el pico marcado y curvo. Es el más consumido, se cultiva en Andalucía y la Meseta central, destacando los de Fuentesauco, en Zamora.

Garbanzo blanco lechoso, de grano grueso y alargado y achatado por los lados, con surcos muy marcados, se cultivan en Extremadura y Andalucía, siendo muy buena calidad.

Garbanzo Pedrosillano, pequeño, redondito y de superficie lisa, se produce en Andalucía, Castilla y León y Castilla- La Mancha. El de Pedrosillanos, en Salamanca, es muy famoso.

ALUBIAS


Alubia negra de Tolosa, alargada pero más redonda, oscura, se produce en Guipuzcua; y Alubia canela de León, tamaño mediano, color canela, se produce en León, Zamora y Ourense.

Alubia blanca de riñon, más pequeña que el judión, blanca y muy agradable al tomarse.

La Faba de Asturias, tiene el grano blanco y aplanado y es de tamaño grande, se cultiva en Asturias con D.O. Faba Asturiana, y es la que se utiliza para hacer la fabada.

Alubia de la virgen, tiene una mancha marrón y es pequeña, muy sabrosa.

Alubia verdina, se cultiva en la costa de Asturias, es pequeña y de tono verde, y se toma con frecuencia con mariscos y pescados. Prácticamente no se nota su piel.

100% salud

Las legumbres son abundantes en hidratos de carbono, hierro y otros minerales; además no aportan colesterol ni grasas poco saludables para el corazón.

Poseen virtudes preventivas de problemas cardiovasculares, enfermedades coronarias e infartos. Ayudan a evitar la diabetes. Algunos componentes no identificados de los granos hacen que la absorción de hidratos de carbono sea más lenta, siendo fundamental para quienes sufren diabetes. Asimismo, disminuye el proceso de absorción en el intestino y la síntesis del colesterol en el hígado, reduciendo, de esta manera, la presencia de ésta grasa en la sangre.

Disminuyen las posibilidades de sufrir una trombosis cerebral. Su aporte de fibras facilita el tránsito intestinal, evitando el estreñimiento.

Consumidas frescas, congeladas o secas, las legumbres pueden promover la pérdida de peso, porque contiene mayor cantidad de agua y fibra, y una menor densidad energética, provocando sensación de saciedad. Poseen grandes concentraciones de ácido fólico, nutriente esencial para el crecimiento, los tejidos y la salud, cuyo consumo se recomienda aumentar a las mujeres embarazadas, para prevenir la aparición de defectos congénitos en el feto, tales como la espina bífida. Favorecen la regulación del ciclo menstrual. Es difícil encontrar un alimento más completo

¿Cómo cocinarlas?

Remojo. Tras limpiarlas, lavarlas y escurrirlas, las metemos en un bol grande y las cubrimos de agua ( tres veces su volumen).
Con el remojado se pretende ablandar la película externa de la legumbre, facilitando de esta manera su cocción. Unas dos horas a remojo son suficientes para que la película se arruge. No se recomienda pasar más de doce horas de remojo, ya que las legumbres perderían sabor.
Si utilizamos agua templada lograremos acelerar el proceso de ablandamiento.
Debemos retirar los ejemplares que encontremos flotando sobre el agua.

Enjuagado. Antes de proceder a su cocción debemos escurrir nuestras legumbres y lavarlas debajo del grifo. De esta forma conseguimos eliminar unos azúcares que se sueltan en el remojo, y que dificultan la digestión.

Cocción. Ya podemos proceder a cocinar nuestras legumbres ya limpias y remojadas.
Las colocaremos en una cacerola o en una olla, junto pimiento rojo y verde, cebolla, ajo y tomate (todo bien picadito y crudo). Lo cubriremos de agua y las dejaremos cocer el tiempo necesario. La cocción debe ser progresiva, ya que una ebullición muy rápida lograría cocer demasiado la parte externa de la legumbre, dejando el centro de la misma un poco cruda.
¡¡ Ahora a disfrutar de una excelente fuente de proteínas!!

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