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¿Por qué desparasitar?

Todos hemos oído hablar o visto alguna vez un parásito. La Real academia de la lengua española lo define como “un organismo animal o vegetal, que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo”.

Todo ser vivo tiene una larga lista de parásitos deseosos de vivir a su costa, y es innegable que tienen mucho éxito. Nos guste o no, debemos convivir con los parásitos. No penséis que me he vuelto loco y que os voy a recomendar que todos tengáis un parasito como mascota en casa, faltaría mas, solo quiero decir que es imposible erradicar por completo a estos “bichos” y que por tanto debemos estar combatiéndolos constantemente.

Como se explica en su definición, ningún parasito mata por si solo, aunque si que pueden desencadenar complicaciones que acaben comprometiendo la vida del animal afectado.

En el caso de perros y gatos trataré los dos grandes grupos de parásitos con los que nos podemos encontrar; los parásitos externos y los internos.

En el artículo de esta semana hablaré exclusivamente de los externos dejando para un próximo capítulo los internos :

A este grupo pertenecen las pulgas, garrapatas y ácaros, que son los mas frecuentes e importantes tanto en perros como en gatos.

Las garrapatas las encontramos principalmente en verano, aunque dependiendo del clima se pueden ver en primavera y otoño. Infestan tanto a perros como a gatos de todas las edades y pueden ser la vía de infección de enfermedades graves como la ehrlichiosis, filariosis y babesiosis.

Existen muchos productos para su prevención en forma de pipetas, collares y aerosoles. Los collares suelen tener un efecto de 3 a 6 meses, mientras que las pipetas y aerosoles son de aplicación mensual. Algunas pipetas y collares, además contienen repelente contra el mosquito de la leishmania y aunque son más caros, es recomendable usarlos en nuestra zona.

Lo mejor es que un veterinario os recomiende el producto indicado para vuestra mascota, ya que hay pipetas y collares en el mercado que con el tiempo han perdido parte de su efecto debido a que las pulgas y garrapatas se han hecho resistentes a ellos. Además según la especie, raza, edad y características de la piel y el pelo, puede estar recomendado un producto u otro.

Algo muy importante a tener en cuenta es que muchos de los productos antiparasitarios de perros son altamente tóxicos en gatos, así que mucho cuidado con esa confusión que puede ser muy grave.

Las pulgas también las encontramos principalmente en verano, pero a diferencia de las garrapatas son mas frecuentes durante el resto del año y de ahí que se recomiende la aplicación de los collares, pipetas o aerosoles antes mencionados, durante todo el año.

Las pulgas también pueden transmitir enfermedades sanguíneas como la hemobartonela e incluso gusanos intestinales como las tenias.

Hay perros y gatos que son alérgicos a la picadura de la pulga desarrollando una dermatitis muy característica que les produce mucho picor. La zona mas frecuente de esta dermatitis es la base del rabo, así que si tu perro o gato tiene una alopecia en esa zona que le pica mucho y es época de pulgas, lo primero que debes pensar es en la dermatitis alérgica a la picadura de pulga, y por supuesto llevarlo a tu veterinario a que lo trate, ya que es muy molesta y de tanto rascarse se puede complicar.

El último grupo de parásitos externos son los ácaros. Estos pueden producir la denominada “sarna”. Hay de varios tipos y al contrario de la creencia general, no todas las sarnas pican.

Estos parásitos pueden ser difíciles de diagnosticar ya que son microscópicos y algunos se introducen en la epidermis obligándonos a hacer raspados de piel para localizarlos.

Suelen afectar a animales jóvenes o inmunodeprimidos por otras enfermedades. Es típico que un perro con leishmaniosis desarrolle un tipo de sarna llamada demodécica que tiene la característica antes mencionada de no causar picor en fases iniciales.

Otras sarnas muy frecuentes son la de los oídos (otodectes) y la que causa “caspitas” (cheyletiella) en animales jóvenes y sobre todo si vienen de perrera o criadores.

Los antiparasitarios comerciales no suelen tener mucho efecto contra estos parásitos, salvo en casos leves o en las sarnas de los oídos y la cheyletiella, que si son efectivos. En el resto de casos se deben aplicar productos más fuertes con la supervisión de un veterinario.

Con esto hemos repasado los parásitos externos más importantes. En el próximo artículo trataré el otro gran grupo de gusanos y otros “bichitos” intestinales.

 Rafael Durá Agulló

Veterinario

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