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Respeto de las libertades y derechos. Condena de las políticas antihumanitarias, xenófobas y racistas de los gobiernos

Lola Santillana @LOJOSANSecretaria de Empleo y Migraciones de CCOO CLM

 “Si realmente queremos celebrar un día como éste, reflexionemos sobre todo lo que está pasando, y exijamos unidos y unidas a nuestros gobiernos, independientemente de su color político y de su nivel de responsabilidad, aunar esfuerzos y rebelarnos contra Europa y sus políticas antihumanitarias. Demos una lección de solidaridad y defensa de las libertades. No permitamos que las políticas de extrema derecha se instalen y defendamos con voz alta y clara nuestra posición contraria a las actuaciones xenófobas, racistas y aquellas que están debilitando los derechos humanos”. 

El 21 de marzo de cada año se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial que nos recuerda nuestra responsabilidad colectiva de promover y proteger los ideales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo primer artículo afirma que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos».

Esta jornada recuerda la tragedia racista ocurrida en 1960 en la ciudad de Sharpeville en Sudáfrica y nos exige el compromiso colectivo contra la erradicación de esta todavía presente lacra social.

Un día más que pasará desapercibido para la mayoría de la población, y de la clase política, que no hará más que como en otras ocasiones y con la celebración de este tipo de días: discurso para la galería y a otra cosa que se nos pueden ver las vergüenzas.

En este Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, CCOO condena las políticas xenófobas y racistas de los distintos gobiernos, que están provocando una auténtica masacre. Según un informe de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), el número de muertes de personas inmigrantes ha aumentado en el mundo un 27% en 2016, en comparación con el año anterior, hasta un total de 7.763 personas han fallecido.

Un drama, un gravísimo problema que las organizaciones internacionales de inmigración, de manera machacona están intentando sacar a la luz, en contraposición de lo que en los últimos tiempos se está intentando hacer por parte de los países de la UE, que quieren y están consiguiendo invisibilizarlo para no seguir en el punto de mira por su inacción.

En todo caso, los ojos y oídos acaban acostumbrándose a que en tiempos de guerra, se haga de las personas refugiadas una mercancía aunque esto sea inhumano y absolutamente deplorable.

CCOO hemos apelado a la responsabilidad de los gobiernos, junto con la ciudadanía, para que se aúnen esfuerzos ante la evidente y absoluta insensibilidad de la UE y los Estados miembros, entre los que nos encontramos incluidos. Pero la respuesta que se nos ha dado ha sido una nueva orientación, publicada sin consulta pública previa, para que los Estados miembros detengan a las personas migrantes con más rapidez y por períodos más largos, a la vez que se presenta el aumento de las deportaciones como disuasorio para frenar la migración. Aberrante, mina los derechos humanos.

Europa se está comportando precisamente de forma contraria a lo que venimos reivindicando, pretendiendo poner a la población en contra de las personas refugiadas. No podemos olvidarnos, porque es un mensaje que cala en la sociedad, que en estos tiempos de crisis con gobiernos de derechas es muy fácil extender que las personas inmigrantes llegan a España y a Castilla-La Mancha para quitarnos lo que es nuestro.

Discursos vergonzantes de primero vinieron a quitarnos el trabajo, y ahora se quieren llevar los subsidios y las “ventajas sociales”. Discursos malintencionados por parte de quienes nos gobiernan, que utilizan como escudo protector y como la excusa perfecta para perseguir a las víctimas, a quienes cobran subsidios, a quienes son personas inmigrantes, en definitiva, a quienes peor lo pasan. Ha sido siempre la excusa de la derecha para poner en marcha sus planes de austeridad, por imposición, siempre acompañados de recortes de derechos y libertades, precisamente cebándose con los colectivos más desprotegidos.

Esto provoca aún más que las manifestaciones discriminatorias, hechos de violencia y odio motivados por el origen racial o étnico, así como las actitudes xenófobas sigan estando presentes en toda Europa, acrecentadas, si cabe, por la crisis económica y el paro.

Si realmente queremos celebrar un día como éste, reflexionemos sobre todo lo que está pasando, y exijamos unidos y unidas a nuestros gobiernos, independientemente de su color político y de su nivel de responsabilidad, aunar esfuerzos y rebelarnos contra Europa y sus políticas antihumanitarias. Demos una lección de solidaridad y defensa de las libertades. No permitamos que las políticas de extrema derecha se instalen y defendamos con voz alta y clara nuestra posición contraria a las actuaciones xenófobas, racistas y aquellas que están debilitando los derechos humanos.

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