Sueña tu futuro | Opinión | Por Laura Castañeda Ramos

Por Laura Castañeda Ramos, profesora de Economía Secundaria.

Cuando hablamos de emprendimiento con nuestro alumnado trabajamos aspectos como la creatividad, la motivación o la felicidad que les pueda reportar un proyecto del tipo que sea. Todo ello puede terminar en la creación de su propia empresa, encontrar un trabajo donde puedan desarrollar su potencial o simplemente conseguir una formación como personas que se ilusionen, y puedan llevar a cabo de sus proyectos de vida. De este modo me planteo en el aula la gran labor de trabajar el espíritu emprendedor con mis alumnos para que cuando acaben sus estudios y se enfrenten al mercado laboral, o en general a su vida social, sepan buscar las alternativas posibles y tengan iniciativa para desarrollar sus proyectos vitales, sean sociales o empresariales. Aunque a algunas personas les cuesta entender que el emprendimiento no es sinónimo de educación empresarial.

Como docente he recorrido muchos municipios de Andalucía y de Castilla-La Mancha, y a menudo me hago varias preguntas sobre los factores claves que fomenten el emprendimiento en el nivel educativo: si influye el contexto geográfico en el espíritu emprendedor del alumnado; si depende del lugar donde vivimos para ser más emprendedores; si con una sólida formación todos podríamos ser igual de emprendedores; y otros muchos factores de los que podría depender. A lo largo de mi experiencia, he buscado respuestas a estas cuestiones al impartir clases de economía en todos los niveles educativos de la enseñanza obligatoria y en bachillerato. Además, en la mayoría de los municipios en los que he trabajado presentaban rasgos comunes como su actividad económica principal, principalmente agraria, con una tasa de paro superior al 20%, siendo zonas alejadas de la capital. Pero también he pasado por alguna localidad en la que la actividad principal, además de la agricultura, es la industria agro-alimentaria, con una tasa de paso inferior al 20%, alejada de la capital pero bien comunicada tanto por autovía como por tren.

En todos los municipios, encuentro respuestas a cuestiones relacionadas con el emprendimiento cuando comienzo el curso desarrollando la actividad “Sueña tu futuro”. Ésta consiste en una especie de meditación guiada, sobre como será el trabajo que estarán realizando mis alumnos dentro de 15 años. Algunas de las preguntas que les planteo son si se ven trabajando para alguien, o bien si serán sus propios jefes, si tendrán personal a su cargo, si tendrán tiempo suficiente para comer, si podrán disfrutar de sus aficiones o de su familia, entre otras consideraciones. Esta reflexión no sólo me proporciona la información que busco sobre el espíritu emprendedor de nuestros alumnos, sino el valor que tiene para ellos el trabajo, su tiempo libre y el papel que juega la familia en sus vidas.

Los resultados obtenidos tras realizar la actividad es que la mayoría de los alumnos no tienen espíritu emprendedor desde el punto de vista laboral o empresarial, ya que, en la mayoría de esos municipios con altas tasas de paro, los alumnos se ven trabajando para otra persona, acatando órdenes, con largas jornadas laborales y aunque visualizan que será el trabajo que les guste, sin embargo, lo hacen desmotivados. En cambio, cuando he desarrollado esta actividad en municipios con menor tasa de paro, los resultados fueron diferentes, ya que casi todos eran sus propios jefes, tenían a trabajadores a su cargo, disponían de más tiempo libre que además podrían pasar con su familia y los más importante estaban felices en su trabajo. En cuanto al nivel educativo, los jóvenes que sienten más desarrollado su espíritu emprendedor son los alumnos de bachillerato, segundo sobre todo, y el primer ciclo de la ESO, siendo el segundo ciclo el que menos espíritu emprendedor.

Por tanto, por mi experiencia y las actividades que he puesto en práctica, puedo afirmar que la situación geográfica influye en el espíritu emprendedor de nuestros alumnos.  Nuestros jóvenes son muy susceptibles del entorno económico y social que les rodea. Es fundamental fomentar el emprendimiento en la enseñanza obligatoria, al ser el nivel educativo más desmotivado tanto en lo laboral como empresarial. Considero una necesidad fomentar el espíritu emprendedor en nuestros alumnos ya que les permitirá aumentar sus posibilidades dentro de un mundo de competitividad en que vivimos que requiere el fomento de valores como el esfuerzo, la iniciativa, la creatividad o la valentía. Evidentemente se deberá de fomentar de manera diferente según la zona geográfica en la que trabajemos, si queremos conseguir un verdadero cambio social y económico.

 

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