“Yeste arde…” Artículo de opinión de Manuel Rodríguez

Por Manuel Rodríguez, Responsable del Área de Medio Ambiente de IU CLM.

Desgraciadamente, llevamos ya varios días pendientes del incendio de Yeste (Albacete).

A los efectos perniciosos que conlleva todo incendio ocurrido en las cercanías a núcleos de población (desalojos, miedo e inseguridad en la ciudadanía, pérdidas materiales y, en el peor de los casos, pérdidas de vidas humanas) hay que añadir los daños al medio ambiente, si como es el caso, el incendio afecta a una zona de gran valor ecológico como es el “Parque Natural del Calar del Río Mundo y de la Sima”.

Este espacio fue declarado Parque Natural en el año 2005 principalmente por sus valores geológicos, al representar un paisaje denominado Karst o Calar que se forma por la disolución de las rocas y que, en este caso, adopta un gran desarrollo y formas únicas en Castilla-La Mancha.

Pero también es de destacar su gran diversidad botánica, siendo bosques muy diversos; combinación de Pinus pinaster, Pinus nigra y Pinus halepensis, y con varias especies de flora endémicas, muchas de ellas amenazadas, entre las que cabe citar Anthyllis rupestris y Coincya rupestris ssp. rupestris, ambas catalogadas como “En peligro de extinción”.

Dentro de la fauna, destacar la posible presencia de lince ibérico (Lynx pardina), proveniente de núcleos de Sierra Morena.

El Parque tiene una superficie de 19.192 Ha. más otras 8.368 correspondientes a la Zona Periférica de Protección de los cursos fluviales del río Tus, de las que 700 Ha. han ardido ya. Duele comprobar como en el PORN (Plan de Ordenación de los Recursos Naturales) del Parque, publicado en 2002, ya se incidía en las repercusiones que el incendio de 1994, principalmente acaecido en los términos municipales de Molinicos y Yeste (en los mismos que el actual), tuvo sobre el monte, del cual se quemaron 12.000 Ha., y que se ha recuperado sólo parcialmente. Este dato nos informa de que es una zona propensa a los incendios y que debería ser vigilada con un celo especial.

En la extinción del incendio han participado hasta ahora 772 profesionales pertenecientes a varias Comunidades Autónomas de los que hay que destacar su dedicación, esfuerzo y valentía, pues, debido a las condiciones meteorológicas actuales y a las geomorfológicas propias del entorno, su trabajo se hace más complicado si cabe.

Aún es pronto para entrar a valorar las consecuencias medioambientales que este incendio puede acarrear, pero, conociendo los antecedentes de la zona y el tipo de vegetación pirófila que la puebla, cabe plantearse si se están dedicando los recursos necesarios y aplicando las medidas preventivas adecuadas para evitar que desastres naturales como este se repitan periódicamente.

Una vez extinguido el incendio, será el momento en el que nos planteemos si las cosas se han hecho de la mejor manera posible o si nuestro monte puede ser gestionado de una forma más eficiente.

 

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